Son tres las veces que Gerardo Diego, el gran poeta del 27, visita Astorga durante la década de los 40 (1940, 1942, 1943). Allí estrecha su amistad con Luis Alonso Luengo, Ricardo Gullón y Leopoldo y Juan Panero y, gracias al contacto, observa con la agudeza que le caracterizó siempre que «un grupo de estudiantillos que agita y revuelve las aguas mansas de la ciudad dormida con una revista literaria» conforma lo que él denomina como Escuela de Astorga: «una verdadera escuela de poetas adolescentes y escritores, de rica y dibujada personalidad».

A esta invención, y a esta amistad en lo humano y en lo poético, se ha dedicado la primera sala inaugurada de la Casa de Panero. En ella, se pueden leer los escritos de ABC con que Gerardo Diego da forma al concepto y en que esboza un retrato de cada uno de los miembros de la Escuela. También se puede encontrar numeroso material bibliográfico: primeras ediciones de las obras conjuntas primerizas del grupo: la obra dramática Los cuatro filetes del Apocalipsis, la curiosa Guía de Astorga o números de las revistas que impulsaron en su ciudad natal, La Saeta Humo; así como de las primeras obras de cada uno de ellos (Estampas y madrigales de Luis Alonso Luengo o los Cantos del ofrecimiento de Juan Panero, por ejemplo). También, y gracias a la generosa Fundación Gerardo Diego, es posible ver en esta sala muchos de los libros fundamentales del poeta del 27. Todo ello se completa con un muestrario de algunas cartas inéditas entre el autor de Versos humanos y los cuatro escritores astorganos.

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